jueves, 7 de mayo de 2020

¿Qué podemos ver en Transilvania?


Transilvania, es una de las zonas más misteriosas a las que podemos acceder en el planeta tierra. Situada en Rumanía, está solamente a unas cinco horas en coche de la capital Bucarest. Pero que podemos ver en el país del Conde Drácula, ¿es verdad esos paisajes de película?.

Si vamos a Transilvania, ya debemos saber que leyenda e historia van de la misma mano. Conocer este lugar es entrar en la tierra del príncipe de las tinieblas, Vlad III de Valaquia,o lo que es lo mismo,  Drácula. Un hombre cruel, aterrador y temible hecho leyenda por medio del escritor Bram Stoker.


¿Cómo llegar a Transilvania?

Se puede acceder desde Bucarest, ya sea por tren, autobús, avión o coche. Si lo hacemos por autobús, se tardará unas 8 horas y sus precios van de 15 a 22 euros. Si lo hacemos por tren 9 horas y por coche sobre 5 horas.


¿Qué ver en Transilvania?


1. Castillo de Bram

Es la visita por excelencia de cualquier turista a Transilvania, es ver la residencia de Drácula. Todo hay que decir que el personaje nunca vivió en ese castillo, aunque se piensa que pudo estar encerrado en alguna de sus mazmorras unos días.


El castillo está formado por 60 habitaciones, y el pago para la entrada es de 40 RON.


2. Castillo de Corvin

Fue obra del líder militar húngaro Juan Hunyadi, quien construyó la estructura en el siglo XV sobre los restos de una torre levantada por Carlos I. El castillo se mantuvo en estado real, pero después de la muerte de Hunyadi, la fortaleza cayó rápidamente en declive.



Se suele decir que Drácula pasó unos siete años en las mazmorras del castillo de Corvin, una estancia que resultó en su locura eventual. No hay nada confirmado de todo esto, aunque a los turistas siempre le contarán que fue así.


3. Sighisoara

No podía faltar la ciudad de Drácula. Aquí vas a poder visitar su casa, pero ojo que no se baza toda la ciudad en el personaje de Bram Stoker. De la casa original solo se conserva la estructura, que se dice que es la más antigua de la ciudad. Su lugar lo ocupa hoy el restaurante Casa Vlad Dracul.



La belleza y singularidad de esta ciudad medieval, te hará disfrutar de sus calles. Patrimonio de la Humanidad desde 1999.


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